VOLUMEN 3
A mi vuelta a Ginebra pasaron muchos días y muchas semanas sin que encontrara en mí valor suficiente para reemprender mi trabajo. Temía la venganza del ser demoníaco si lo defraudaba, pero lograba vencer la repugnancia que me inspiraba la tarea que me había impuesto. Me di cuenta de que no podía crear una hembra sin de nuevo dedicar varios meses al estudio profundo y a laboriosos experimentos. Tenía conoci
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